Si solo tienes una idea, empieza por categorías
Una categoría aporta vocabulario y separa familias de producto. Úsala cuando todavía dudas entre varias formas, usos o tipos de artículo.
Cuando puedas describir una necesidad en una frase, baja a una subcategoría o añade el atributo que falta.
Si tienes una imagen, extrae señales antes de buscar
Una referencia visual sirve para identificar forma, color, proporción y detalles. No confirma material, autenticidad, disponibilidad ni calidad.
Convierte la imagen en palabras y comprueba que esas señales aparezcan también en el destino que abras.
Si recibes un enlace, revisa el contexto
Comprueba quién lo comparte, qué promete el texto y si el destino coincide con la categoría esperada. Un enlace activo puede seguir siendo poco útil si no permite entender qué contiene.
Si falta contexto, vuelve a una categoría o a la guía de enlaces antes de continuar.
Si ya tienes una descripción precisa, compara fuera
La salida externa tiene sentido cuando la consulta contiene tipo de producto, uso y un criterio distintivo. En ese punto puedes comparar resultados parecidos sin perder la guía actual.
Si los resultados vuelven a mezclarse, no añadas clics: revisa qué señal falta y cambia de ruta.
Alcance de la revisión
Qué se comprobó y qué queda fuera
Revisamos la claridad de este método, sus enlaces internos y la forma de la salida externa. No verificamos stock, precio, materiales, autenticidad, calidad ni fiabilidad de vendedores.
Rutas relacionadas
Siguiente paso
Sal de la guía solo cuando la consulta ya sea comparable
Una buena ruta termina con una descripción más clara que la que tenías al empezar.